Texto de apropiación científica y tecnológica_____________________________
Módulo 0. Inteligencia
Superficialmente, la inteligencia parece fácil de comprender. Es lo que más nos separa del resto de los animales; tan definitorio de la humanidad como volar es de pájaros; o nadar es de peces. También es una de las primeras cosas que notamos al comparar a las personas entre sí. Puede mencionar a sus amigos que fulano de tal es “inteligente”, tal vez usando una palabra común como “inteligencia o brillante”. Tenderán a asentir como si todos supiéramos lo que queremos decir.
Sin embargo, lo que realmente queremos decir generalmente con inteligencia será bastante vago. A pesar de una presencia constante en nuestra vida de inteligencia artificial, teléfonos inteligentes, plantas inteligentes, gobiernos inteligentes…, viene con connotaciones variables. Lo que queremos decir divide a izquierda y derecha en la política; legítima lugares de las personas en las escalas sociales para ingreso económico y acceso a las universidades; plantea cuestiones de enormes proporciones sobre la igualdad y la justicia; y se ha utilizado durante mucho tiempo para justificar diferentes modos de actuar entre géneros y razas, clases sociales, así como algunos actos atroces de exterminio humano en nombre de este concepto.
¿Cómo vamos a comprender esto? ¿Qué es realmente? Los eruditos, desde la antigua Grecia hasta nuestros tiempos modernos han luchado con esta cuestión. Hoy en día, los científicos a menudo piensan que lo han resuelto al presentarnos “definiciones” de inteligencia. Tomemos el ejemplo moderno[1]:
Inteligencia… Implica la capacidad de razonar, planificar, resolver problemas, pensar de manera abstracta (disertación), comprender ideas complejas, aprender a liberarse de malas ideas y aprender de la experiencia. No es simplemente aprendizaje en clases, una habilidad pasiva estrecha o inteligencia para pasar exámenes. Más bien refleja una capacidad más amplia y profunda para comprender nuestro entorno: “ponernos al día”, “dar sentido a lo moderno” y descubrir qué hace, como lo hace y de que está hecho.
Tampoco hay mucho acuerdo sobre el concepto de naturaleza del razonamiento. El problema es que las definiciones solo esbozan los límites de esa función; delineando lo que hace o deja de hacer, sin describir la función en sí. Las defunciones ad nauseum no nos dicen mucho sobre las funciones inteligencia, cómo se origina, se desarrolla y materializa en formas tan variables. Nombrar todas las cosas que hace una máquina de inteligencia artificial no nos dice cómo lo hace.
Así que el viejo chiste sigue en pie: pregúntale a una docena de psicólogos qué es inteligencia y obtendrás una docena de repuestas diferentes. También está el otro que sugiere que “la inteligencia es lo que prueban las pruebas de inteligencia”. Cuando se tratan de describir diferencias individuales, otearemos metáforas mecánicas simples: energía, potencia, fuerza, velocidad, capacidad y eficacia son comunes. Otros son agudos, inteligentes, brillantes, aburridos…, de nuevo, son apenas científicos. Todavía necesitamos saber qué tipo de inteligencia funcional es realmente: no solo qué hace, sino cómo hace lo que hace. Hasta que logremos eso; todo lo que creemos saber sobre el sujeto se desliza y se desliza como una barra de jabón caprichosa en la ducha.
Cualquiera podría haber esperado que los científicos objetivos ya hubieran resuelto el problema. ¿Por qué no? Bueno, la inteligencia no es un tema neutral como las funciones hepáticas o el sistema inmunológico, investigado desapasionadamente. Atravesando y manchando nuestras corrientes de investigación hay otras fuerzas potentes. El concepto de inteligencia, después de todo, tiene una gran influencia en cuestiones sociales y políticas: como un supuesto recurso para la economía de una nación; para seleccionar a las personas adecuadas para la educación, capacitación y empleos adecuados, y justificar el ordenamiento de las personas en una escala social, con diferentes tratamientos, poderes y privilegios. Eso ha provocado debates de larga data sobre la naturaleza y crianza que no conducen del todo a la ciencia objetiva.
La ciencia, por supuesto, a menudo se financia y aprovecha para fines o creencias prácticas. Pero muchas de estas creencias y métodos estadísticos son contrarios a la naturaleza humana. Es por eso que la inteligencia a menudo se ha convertido en un balón de fútbol ideológico. Ese peligro que debemos atender, porque la inteligencia aplicada puede llevar a consecuencias nefastas. Históricamente, las pruebas de IQ se han entrelazado con movimientos fascistas, eugenésicos, además de demostrar la inferioridad de “razas”. Se han dicho y hecho cosas tristes en su nombre.
Muchos científicos actuales temen una nueva ola de tales cosas. Los elementos de pesadillas de la industria de bebes bajo diseño. Algunos consideran encontrar los genes suficientes para garantizar “coeficientes intelectuales”, entonces el estado podría considerar subsidiar a las parejas adecuadas para seleccionar óvulos con predicciones más altas para coeficientes intelectuales. Independientemente de lo que se piense del IQ, resulta que nada de esto está definido en la biología. ¿Qué es? ¿Cómo se originó? ¿Cómo evolucionó? ¿Qué forma toma en los seres humanos? ¿Cómo varía entre las especies y entre los individuos humanos?
Hasta el día de hoy, los psicólogos discuten sobre lo que realmente es. Entonces, ¿cómo se ha vuelto tan fácil y aparentemente tan convincente medirla? La mayoría de las pruebas de coeficiente intelectual toman alrededor de media hora, aunque varían mucho. Algunos investigadores afirman hacerlo en pocos minutos, por teléfono o en línea. ¿Cómo se salen con la suya?
Bueno, por tres razones, creemos. Primero, las diferencias coinciden fácilmente con las observaciones sociales comunes, al igual que un modelo del universo una vez coincidió con la experiencia alrededor de la tierra. En el caso de la inteligencia, sentimos que viene en grados, con patrones dispuestos en una especie de escalera. En segundo lugar, y en parte debido a eso, ha sido fácil para los científicos proponer una escalera natural; es decir, inteligencia basada en nuestra composición biológica. Eso hace que las diferencias sean reales e inmutables. En tercer lugar, las pruebas IQ se volvieron influyentes porque han sido muy útiles como una herramienta socialmente práctica. Los psicólogos se han jactado de eso durante mucho tiempo.
De hecho, hay una larga historia detrás de todo eso. Demostrar que la inteligencia que “vemos” socialmente se percibe con precisión, y es biológicamente inevitable, fue la trata del erudito Herbert Spencer. Allá por 1850 Spencer intentó crear una teoría de la inteligencia, pero no llego muy lejos. Estaba seguro, sin embargo, de que las diferencias individuales y grupales deben originarse en la fisiología del cerebro, y debido más a la “organización cerebral”, que a las experiencias individuales. “De esta ley”, continuó, “deben deducirse todos los fenómenos del despliegue de la inteligencia, desde sus grados más bajos hasta los más altos”.
Spencer acuño leyendo a Darwin el término “supervivencia del más apto”. A partir de la observación común, nos dijo que “las mentes de las razas humanas inferiores no pueden responder a relaciones de complejidad ni siquiera moderada”. Más tarde observó que los miembros de la comunidad británica a menudo estaban relacionados entre sí. Eso lo convenció de que las diferencias en la inteligencia deben encontrarse en la herencia biológica, lo que también implicaba que la sociedad podría mejorarse a través de la eugenesia o programa de cría selectiva. Sin embargo, se dio cuenta de que eso necesitaría alguna medida “para las indicaciones de cepas o razas superiores, y favorecerlas de tal manera que su progenie supere en número y reemplace gradualmente a la de la anterior”.
Galton era increíblemente enérgico e inventivo. Creía que las diferencias en la capacidad natural, al ser innata, debían radicar en la eficiencia neurológica, o la “fisiología de la mente”, funciones obviamente ocultas y no identificadas. Sin embargo, razonó que las respuestas o pruebas sensorialmente simples podrían proporcionar una ventana a esas diferencias ocultas. Incluso estableció un laboratorio especial, y consiguió que la gente pagara por la diversión: tiempos de reacción, velocidad de movimientos de la mano, fuerza de agarre, juicios de la longitud, peso y muchos otros, que proporcionaron los datos que buscaba.
Por supuesto, los individuos variaron en sus puntajes. Pero, ¿cómo podría convencer a la gente de que realmente eran diferencias en la inteligencia invisible? Ya tenía una idea: los conjuntos de medidas deben compararse con una estimación independiente de los poderes del hombre. El estatus social y la reputación de los individuos era lo que tenía en mente. Como dijo en “Hereditary Genius” (1883), el argumento fue mostrar que la alta reputación es una prueba bastante precisa de alta capacidad.
Y eso fue todo, un sustituto numérico del valor humano, de tensiones y razas, en unas pocas pruebas rápidas de sensación, velocidad y movimiento. Sin embargo, si lo está pensando, es posible que vea alguna circularidad sospechosa en la lógica y quiera hacerle algunas preguntas a Sir Francis, como:
¿Cómo sabes que la reputación es una buena indicación de la capacidad natural y no, por ejemplo, una consecuencia del origen social?
Posible respuesta: es el único que puedo emplear (en realidad dijo eso) o, más honestamente no lo sabemos.
0.1 La inteligencia en la perseverancia
Muchos psicólogos han descubierto que los que eventualmente logran con éxito participar en sociedad, ellos dependieron más de su pasión y perseverancia en construir empatía que de su talento innato[2]. Sin duda, el éxito en la vida social depende de tomar riesgos en decisiones calculadas y cada noche dormir satisfecho de ello, sin importar el resultado inmediato[3]. Muchos artistas y escritores dicen que los riesgos que ellos tomaron por diferentes motivos, el más común fue, seguir la emoción de la creación de progreso ético como hilo conductor de su autoconfianza[4]. Ser tolerantes al error con uno mismo, es necesario para desarrollar la perfección en el acto creativo, muchos no lo logran debido a que no pudieron desarrollar todo su potencial, cuando se les presentó algún error, los aparto del camino y salieron por la tangente de una emoción destructiva[5].
Al parecer es muy importante la perseverancia ante situaciones difíciles, y seguir después de errores, esos que nos enseñan a perfeccionar nuestra intervención en la realidad. Algunas personas nos parecen grandes cuando todo les sale bien, pero ellas mismas son ese resultado, consecuencia de no desistir ante escenarios adversos. Constantemente la gente exitosa da pasos por caminos de insatisfacción, donde el más duro crítico es él mismo. La mayoría de las perspectivas realistas son negativas en un escenario de crisis, pero, para los que viven con pasión, son sus propios ojos los que ven con ambición y son opuestos a ser complacientes de la inercia negativa en dicho escenario. Cada uno debemos perseguir algo de incomparable importancia social, aunque algunas veces tengamos que pasar por tareas tediosas, frustrantes o incluso dolorosas, que nos pondrán a prueba intentando hacernos abandonar nuestra pasión. En suma, no importa el dominio donde se dé el éxito, es una especie de determinación feroz que juega en dos formas. En primer lugar, una sed de aprender en profundidad todo aspecto involucrado con la tarea creativa: pasión. En segundo lugar, junto con la determinación se debe dar sentido a cada acción como conciencia del rendimiento creativo: perseverancia. Es esta combinación de pasión y perseverancia lo que hace especial a las personas de alto desempeño[6].
A lo largo de nuestra experiencia como docentes, los estudiantes que más lucharon inicialmente, se ven mejor después de unos años que los que al principio mostraron mucha felicidad en los temas abordados. En lugar de estar jugando y mirando por la ventana del aula, este estudiante perseverante tomó notas, realizó con mayor frecuencia preguntas, cuando no consiguió resolver problemas en la primera vez, intentó una y otra vez, a veces recibió ayuda externa durante algún periodo sacrificando horas de sueño. Su trabajo se demostró en sus calificaciones, pero sobre todo su aptitud independiente para estudiar lo complejo desde la literatura, mejoró muy significativamente su desempeño. El talento mostrado fue diferente al sobresaliente en clases de matemáticas. Esto vino como una sorpresa. Después de todo, la sabiduría convencional dice que las matemáticas son un tema en el que se espera de los estudiantes más talentosos un buen desempeño. Al paso de los años escolares para ser honesto, los estudiantes más determinados en luchar, superaron a los confiados que en los primeros semestres mostraron mejor desempeño.
Empezamos a observar cómo los estudiantes incluso los de bajas calificaciones, sonaban emocionados al hablar sobre algo que realmente les interesaba. Es realmente sorprendente que ambos estudiantes no mostraran grandes diferencias en el entusiasmo y complejidad de sus ideas expuestas cuando se trata de algo que les apasiona. Los estudiantes no difieren mucho en inteligencia, solo en perseverancia y trabajo apasionado, en cierto sentido esto es lo que define la vocación, una búsqueda de logros, algo más importante que la capacidad intelectual innata. Las ideas vienen a nosotros como resultado de insistir una y otra vez en leer literatura compleja y probar nuevas alternativas superando uno que otro descalabro. Para William James, el éxito, es cuestión de cómo las personas buscan alternativas en su búsqueda de objetivos[7]. James aseguró que el individuo humano vive generalmente lejos de sus límites, posee poderes de diversos tipos que habitualmente no utiliza, solo se manifiestan cuando se maximiza la búsqueda de objetivos. Por su puesto que hay límites, reconoce James al expresar que los árboles no crecen en el cielo. El hecho es que los hombres del mundo solo cuando realizan esfuerzos excepcionales, es decir, ponen a prueba sus límites, en los extremos de desafíos; desarrollan sus facultades cerebrales. En 1907, James asumió que el talento es desarrollado en los extremos del esfuerzo humano, este determina en mucho en dónde a largo plazo lograremos hacer de nuestro viaje en la vida, un camino virtuoso.
El prejuicio de que el éxito es por talentos naturales, cada día la ciencia diluye tal proposición. Cada evidencia apunta más a que nuestra plasticidad cerebral, está diseñada para potenciar el talento, como resultado de prosperar en desafíos de creciente complejidad[8].
0.2 Ser inteligentes
“Por lo que sé, los dioses no dan a todos los hombres los dones de su gracia… ni la belleza, ni la inteligencia, ni la elocuencia[9]”. Los hombres tienen que trabajar para todo ello, sobre todo la inteligencia. El propio Shakespeare aseguraba que hay muchos hombres que tienen más pelo que ingenio[10]. Homero y Shakespeare vivieron con más de dos mil años de distancia, pero ambos capturaron la misma idea; no somos todos igualmente inteligentes. Sospechamos que cualquiera que no ha podido notar esto, quizá es que es algo ajeno a la especie. Sin embargo, no podemos simplemente clasificarnos como personas inteligentes y no inteligentes. Homero observa que pocas personas tienen grandes atributos intelectuales. Shakespeare, con más claridad, observa que muchos de nosotros somos terribles para enfrentar la resolución de ciertos problemas. La mayoría de nosotros, sin embargo, caemos entre el deseo de Homero de la elocuencia y la preocupación de Shakespeare por falta de ingenio. La psicología moderna tiene mucho que decir sobre la inteligencia, y de alguna manera, muchos han dicho seriamente que está mal entendida por el ciudadano común. Los medios de comunicación populares a menudo informan lo contrario a la posición científica. Hay una razón para ello. El estudio de la inteligencia no es un tema solo de lingüistas, programadores de computadoras, matemáticos, biólogos,… Dado que nuestra inteligencia tiene consecuencias sociales, por ejemplo, si nuestros líderes exhiben no ser muy inteligentes, por lo común reconsideramos su liderazgo. Nuestras preocupaciones no se limitan a temas de liderazgo y tecnologías, nuestros sistemas educativos emplean pruebas cognitivas a los estudiantes que solicitan ingreso a sus diferentes programas de formación. Por supuesto que no se les llama “pruebas de inteligencia” pero son en realidad una correlación directa con un paradigma de la inteligencia que busca evidencia de la capacidad mental en general. Si bien se parte del hecho que todos están de acuerdo que algunas personas son más inteligentes que otras, las cosas se vuelven más complejas cuando tratamos de tener una escala precisa. El filósofo Juan Huarte de San Juan, cree que cuando las personas atacan problemas, algunos utilizan su imaginación para ensayar la solución, y otras personas dependen más de que exista en sus recuerdos una solución ya experimentada[11]. Además, Huarte precisa que “comprender” es una capacidad independiente a lo que implica ser brillante al desafiar un problema; plantea que comprender es una reconfiguración de la memoria, y resolver un problema es un cálculo complejo en la imaginación. De esta manera Huarte distingue entre capacidad abstracta para razonar y capacidad para aplicar lo previamente aprendido, pero anticipa la necesidad de una explicación biológica. En nuestro tiempo, el investigador Robert Sternberg, manifiesta la distinción entre inteligencia analítica y la capacidad de aprender a entender lo complejo en el orden social. La ciencia cognitiva moderna se ocupa de las relaciones entre el comportamiento inteligente y las funciones cerebrales.
Sir Francis Galton creía que la inteligencia humana es heredada en gran parte, como una manifestación de la aptitud general de una persona. Por tanto, Galton asumió que estudiar el sistema nervioso central, haciendo mediciones a las velocidades de reacción y emisión de señales, se podría ampliar la forma de ver a la inteligencia. El francés Alfred Binet fue el primero en desarrollar pruebas de inteligencia a principios del siglo XX, de aplicación en el entorno educativo.
Si queremos medir el grado de inteligencia entre personas, se debe disponer de alguna manera de medir esas diferencias. Hay un imperativo moral para el desarrollo de tales medidas, el deseo de asignar diferentes funciones a diferentes inteligencias en lo individual. En sociedades modernas basadas en la idea de conocimiento personal, juega un papel importante medir la inteligencia para la asignación a puestos de trabajo. La industria, el gobierno, las universidades…, requieren un mecanismo formal de selección de candidatos, directamente por ellos o indirectamente por evaluación de los propios sistemas educativos que evalúan el desempeño en función de sus perfiles laborales ofertados para su formación. La industria moderna se hace de canales para comunicar al sector educativo perfiles laborales emergentes y futuros determinantes para el desarrollo de su presencia en la economía local y global.
Muchas sociedades resuelven la mejora de sus perfiles laborales, mediante pruebas de inteligencia en el desempeño de resolver desafíos. Pero la ciencia moderna nos proporciona métodos de selección de personal basados en la idea de inteligencia. En respuesta, han existido repetidas objeciones a las pruebas, dado que se evalúa más la memoria que la capacidad de recursos intelectuales para imaginar y hacer frente a los desafíos. Sin embargo, ante la necesidad de seleccionar estudiantes, personas a puestos de trabajo, hoy se migra más a la conducta de confiabilidad y responsabilidad en las pruebas.
Si bien los psicólogos modernos no inventaron las pruebas de evaluación de perfiles, fueron la industria, los militares y las universidades de élite quienes asumieron pruebas orales, escritas y en campo para enfrentar sus límites en la capacidad de aceptar solicitudes de ingreso. Esto presionó a la investigación científica para hacerse de mejores instrumentos para evaluar la inteligencia.
Encontrar métodos objetivos de selección de perfiles, es un asunto democrático, en un régimen autoritario esto no es necesario, el nepotismo no deja espacio para la necesidad de un método objetivo de selección abierta de perfiles. El progreso ético de las sociedades democráticas dependen del mejor proceso de cálculo del perfil, es por ello, que las sociedades que más intensivamente hacen uso de estos para puestos en gobierno, universidades, escuelas e iniciativa privada, manifiestan mejores desempeños y con ello, más riqueza moral para sus sociedades[12].
Un hecho histórico relevante en este campo, se dio en Francia, cuando el gobierno a través de su Ministerio de Educación encomendó a Alfred Binet para crear un instrumento de evaluación de la edad mental de los niños[13]. El concepto de Binet de edad mental, es el recurso del término Coeficiente de Inteligencia (IQ). La prueba aplicada de edad mental, se transforma no solo en cambios de concepto, sino también de dirección. Se asume que es independiente de la edad cronológica el concepto de coeficiente de inteligencia, IQ:

IQ indica el desarrollo cognitivo de una edad mental MA, entre coeficiente intelectual promedio de esa edad CA. IQ mayor a 100 indica desarrollo acelerado y caso menor, coeficiente intelectual de retraso o subdesarrollo cognitivo. La IQ es un puntaje de una prueba de inteligencia, desarrollado como un coeficiente entre el rendimiento de una prueba de inteligencia y el valor promedio de referencia al 100% de la puntuación. Este método reconoce que la inteligencia no crece linealmente con la edad de forma continua. En adultos de 23 años en adelante, el MA es reemplazado por una medida basada en la noción de inteligencia que refleja a una persona dentro de su propio grupo disciplinar. Y el CA es estandarizado bajo el ideal de un perfil que se piensa como óptimo o estandarizado. CA deber ser resultado de una muestra de pruebas lo suficientemente amplia para observar la distribución entre los grupos sometidos a pruebas. Cada reactivo de la prueba o ítem, se basa en el nivel de dificultad temático y práctico. El algoritmo de puntuación, varía en función del concepto que tengamos de inteligencia.
Los especialistas en recursos humanos psicometristas e investigadores cognitivos, prefieren hacer esto manejando un universo de números, probando cada ítem hasta que alcance hacer candidato como indicador de desempeño de la inteligencia, y de este modo creando pruebas estandarizadas para cada perfil de puesto en concurso. La puntuación estandarizada es un poco esotérica para los no científicos. Para un estadístico, tener una escala con una medida de cero y una desviación estándar de 1, no solo es una comodidad. También es el empleo correcto de un concepto de inteligencia. Por ejemplo, imagine que un joven que pretende ingresar a una universidad es evaluado con cero en la prueba IQ, el padre interpretaría, reclamaría y exigiría respeto a su hijo, que es considerado al nivel de inteligencia de una piedra. Ay ni que decir los que obtuvieron valores negativos. Y es Willian Stern quien crea IQ bajo un procedimiento implícito que distribuye las inteligencias en función de una desviación estándar como medida de variación en una población. Es decir, el diseño de la prueba de cada ítem, es fundamental para ser objetivamente representativo de la inteligencia que pretende distribuir por niveles de desempeño. No quiere decir, cero inteligencia y un 120% inteligencia extra humana, solo es desempeño de inteligencia en función de una prueba estandarizada.
Así que IQ, en un sentido estricto, es una puntuación que indica el rendimiento relativo de una persona en una prueba de inteligencia comparada con un grupo elegido adecuadamente, para ser representativo de un contexto que se desea evaluar. IQ es empleado como sinónimo de inteligencia, como desempeño racional por acreditadores y certificadores de perfiles. Aquí es donde su abuso conduce a una injusticia, al sustituir IQ por el concepto científico de inteligencia, creando la aberración de referir diferencias individuales sobre una referencia estandarizada y ella implicada a la capacidad mental del individuo. Si alguien posee un IQ del 100%, no quiere decir que su capacidad mental sea directamente proporcional a este número que mide desempeño estandarizado.
IQ es un resultado del procedimiento de construcción del análisis del perfil analítico a evaluar. Sin embargo, es una cosa razonable, que fuera de este perfil estandarizado, haya mucho espacio para múltiples perfiles de inteligencia. El IQ es un instrumento que aspira a distribuir objetivamente a las personas por perfiles académicos, laborales, morales… También se utiliza para hacer predicciones de la probabilidad del progreso académico en correlación con el progreso de ingreso. Otras aplicaciones es buscar correlaciones de desempeño laboral bajo variables de estrés, factores tecnológicos y motivación. Durante el siglo XX, este instrumento parece objetivamente convincente. Los avances de la ciencia cognitiva del siglo XXI, ponen entre dicho este instrumento, dado que se argumenta que la inteligencia de una persona tiene un gran número de causas independientes, cada una de ellas afecta la idea de distribución estadística de un coeficiente de inteligencia en una población normal. El IQ no es un índice de inteligencia, sino un indicador de desempeño de habilidad cognitiva. Es preciso alcanzar un concepto moderno de inteligencia, ético y relevante desde la ciencia, para justificar una prueba estandarizada.
La prueba de inteligencia, es entonces, un instrumento de clasificación de un grupo de personas, en lugar de una medida de inteligencia. El IQ de acuerdo con Lippmann, se basó en una idea de inteligencia intuitiva y no biológica. Es por ello, que observó muchos casos de personas que fueron evaluadas bajas en su IQ, que luego mostraron enormes capacidades para solucionar problemas complejos en la vida real de los desafíos[14]. Y ante esta evidencia, el profesor E. G. Boring en 1923 afirma como injusticia, la selección de ingreso que fundamentada en la estimación del IQ como una prueba de inteligencia en la Universidad de Harvard[15].
Hoy el debate no es si se requieren pruebas o no de IQ para hacer perfiles, sino sobre el conveniente concepto de inteligencia empleado para estandarizar en el mundo pos-industrial. Pero es claro que la debilidad del puntaje IQ, es que no justifica un análisis que afirme qué es la inteligencia, de hecho, limita su investigación, el fundamento teórico y el desarrollo de otras pruebas de evaluación de inteligencia. Inteligencia es un rasgo característico estable en el tiempo y se revela bajo diferentes desafíos. Incluso, los psicólogos modernos emplean este concepto para evaluar enfermedades mentales. Los militares, gobiernos, empresas y universidades emplean este concepto como factor de éxito para la sociedad moderna.
La inteligencia como rasgo, es un conjunto de características cognitivas importantes para enfrentar el éxito en desafíos dentro de contextos cotidianos. Muchos seguían ignorando la investigación moderna que consolida medir la inteligencia en función del concepto razonable que le demos a esta. La Universidad de Stanford aún emplea la prueba Stanford-Binet en su forma moderna para jóvenes de entre 15 y 17 años, bajo un entrevistador entrenado y desafíos que involucran el manejo de la lengua, la memoria y examinan habilidades cognitivas estandarizadas para observar la inteligencia[16].
¿Cuál es la consecuencia de basar las decisiones de selección de perfiles en pruebas IQ para el empleo, la educación y la planificación personal? Las pruebas IQ no son indicadores perfectos de la capacidad cognitiva de la persona, además, no determinan el talento intelectual para el éxito. La pregunta no es si las pruebas de perfil son predicciones para éxito o fracaso. Sino, si estos instrumentos son válidos. La validez es mayor cuanto más fidedigna es la predicción de la prueba.
La psicología suele referir en sus teorías de la inteligencia, un enfoque que hace analogía a la geometría[17]. Una persona es referida como una variable con dimensiones de inteligencia del mismo modo que las topologías de cuerpos geométricos de las matemáticas. Ha resultado útil para resumir variaciones en la inteligencia en poblaciones abiertas, pero tiene el defecto ético de no explicar los procesos que conforman a la razón que produce el pensamiento.
Pero que significa este defecto grave. Imagine a dos individuos, A y B. En primer lugar, se les determina su inteligencia psicométrica, en términos del modelo g-VPR, entonces se les pide que enfrenten dos problemas. El primer problema hace uso de las reglas del español, se les pide que identifiquen el núcleo de una cláusula relativa dentro de una sentencia. Para ello se mide el tiempo en encontrar la sentencia que es de entrada incomprensible. El segundo desafío, es un problema matemático de calcular distancias conociendo la velocidad promedio. Finalmente considere que el g-VPR es resultado de un amplio estudio de pruebas con individuos distintos a A y B. Ahora ponemos a nuestros individuos de prueba A y B frente a las dimensiones g-VPR calculando la probabilidad de que resolvieran correctamente los desafíos. No podemos ir más allá de esto porque el enfoque psicométrico no proporciona modelos del proceso racional de resolución de estos problemas.
En fin, la psicometría no nos dice las diferencias en los procesos racionales que se presentaron al ejecutar soluciones por A y B, esto limita claramente observar la inteligencia, esa entendida como procesos deductivos, inductivos, constructivistas y lingüísticos; en demostraciones, en justificaciones, inferencias y operaciones proposicionales. Para observar la inteligencia en lo más profundo, debemos apoyarnos en la rama de la psicología: la cognición.
Si le pidiéramos a un psicólogo moderno de la cognición que explicara el comportamiento inteligente de A y B. El miraría los requisitos lingüísticos de los procesos de razonamiento en la tarea de resolución de los desafíos. Recuperaría el significado de las palabras involucradas y el cálculo proposicional implicado por sus operadores modales. Esto, en sí mismo, no es una tarea trivial. Por ejemplo, para el primer desafío, una persona debe conocer en su memoria información sobre una sentencia centrada en el sustantivo y el cómo se conecta con el verbo, para entender que es incomprensible la que se le mostró. El psicólogo cognitivo intentara saber sobre las capacidades temporales de reconocer información gramatical. El segundo desafío, desearía reconocer en los individuos A y B su pensamiento matemático y razón, con la información dada estos sujetos de prueba tendrían que traducir en forma de ecuaciones la imagen del problema. Otra vez el sujeto de prueba requiere guardar en la memoria información, solo que esta es de carácter algebraica, numérica, geométrica y el término ecuación. La representación simbólica de variables y constantes relacionadas analíticamente son una ecuación. Pero como se trata no solamente del pensamiento matemático, es necesario involucrar términos de la física de Newton para concebir el movimiento dentro de un marco inercial espacio y tiempo absoluto. Resolver la relación espacio y tiempo en términos del movimiento. Además, el sujeto de prueba debe atacar primero el pensamiento matemático y en segundo lugar el de la física. Un psicólogo cognitivo desearía descomponer la solución en metas, en función de los razonamientos involucrados en ambos ámbitos, matemático y físico. Incluyendo el tiempo estimado para trabajar cada meta y el conocimiento previo necesario para su éxito.
El cambio a la alternativa basada en la psicología cognitiva, es no solo de método, sino además, es una visión humanista que incorpora la base biológica del cerebro para procesar lo lingüístico, de esta manera la psicometría es basada sobre una base científica de los procesos cerebrales involucrados en la acción de la razón, no solo en la información semántica o sintáctica del problema.
Hasta aquí queda claro porque las universidades estadounidenses mejor posicionadas en ranking académico decidieron migrar a métodos de evaluación humanistas, mismos que miden a la inteligencia en términos de la biología involucrada en la cognición en los procesos intelectuales, de la capacidad de actuar inteligentemente en un contexto del saber[18]. En México el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval[19]), de acuerdo con su metodología de exámenes, es de naturaleza IQ estandarizada, conlleva dejar de lado los procesos intelectuales que definen un perfil de inteligencia más allá de uno curricular en los evaluados. Desde la filosofía CENEVAL, es un método que apuesta un racionalismo instrumental y la alternativa es el paradigma cognitivo posracionalista de mente narrativa. En ambos se procesa información, pero en el cognitivo corresponde a los procesos de pensamiento racional, como concepto de inteligencia. Estas teorías se reflejan en la programación digital de la inteligencia, por un lado, el racionalista instrumental corresponde a algoritmos de secuencia modulares y estadísticos; los segundos, los cognitivos a algoritmos adaptativos y del manejo de la incertidumbre dentro de lenguajes naturales y artificiales.
Esto no quiere decir, que estos modelos equiparan la mente humana, con el ordenador digital, pero sí se distinguen estos modelos en términos de que toman parte de uno u otro paradigma de la inteligencia. La inteligencia humana y su sesgo cognitivo no es para nada un dispositivo de interruptores lógicos, sino más bien una red cerebral que se autoorganiza en función categorías de estilo de pensamiento en la experiencia narrativa de su eficacia. El resultado de estos cálculos complejos, es indagar en la representación interna de los estilos de pensamiento dictados por razón en acción, que estén presentes en la memoria narrativa del sujeto de evaluación y para que su recuperación para atender un desafío sea correcto. Es una inteligencia narrativa, por dos razones, el Yo es una autoorganización narrativa de nosotros mismos, y por, los resultados históricos en la aplicación de algunos conocimientos. Al modelo de como ocurre en la ejecución de procesos de razón[20], percepción a través de las decisiones asumidas, a la conducta de resiliencia, al orden de ejecución de procesos[21] y al encadenamiento flexible en lo lingüístico para realizar retroalimentaciones de experiencia[22], se denomina: modelo de arquitectura cognitiva de la inteligencia[23].
Otro aspecto presente en todos los modelos de evaluación de la inteligencia, es la velocidad mental de los procesos. Las pruebas de desafíos distribuida por ítems representan cómo el pensamiento transporta la atención de cada pieza de información a otra, para ilustrar esto, considere que cada individuo debe primero formarse una imagen de la información interna del desafío presentado como instrucción lingüística, y dado que cada persona lo hace con diferente estrategia racional para cada pieza de información, esto resulta en considerar un tiempo con holgura para pasar de un centro de atención a otro ítem. Si consideramos leer las instrucciones, sí cada palabra está presente en su lexicón le llevará al cerebro humano uno 300 mili segundos[24], es posible calcular los tiempos de lectura y los tiempos de razonamiento para cada ítems[25]. Un principio es que diferentes personas, usan diferentes estrategias de pensamiento o llamados estilos de razonamiento, sin importar la estrategia solo el resultado, entonces la prueba no es humanista, dado que estos modelos cognitivos se centran en los procesos de razonamiento y la conducta de resiliencia. Si es por entrevista, se debe cuidar la rapidez que el pensador bajo prueba necesita para construir una respuesta.
Inteligencia, demanda de tiempo para el procesamiento mental, no puede exigirse por encima de los datos biológicos que la ciencia cognitiva ya ha reportado, de lo contrario la prueba de evaluación es sesgada por ser inhumana. Para CENEVAL por ejemplo, desconocemos si consideró los tiempos de velocidad de procesamiento biológico en sus ítems. La razón para creer que la inteligencia tiene un factor de velocidad para consultar la red lingüística cerebral, es la evidencia científica que apunta a considerar como factor humano ser diferentes en velocidad mental, es decir, en acciones cognitivas neuronales para un mismo desafío, es de humanos cumplirlo en diferentes tiempos[26].
Un problema elemental para medir los procesos cognitivos, es que estos no se pueden determinar en forma aislada en sus etapas. Incluso en tareas más simples se requieren pasos mentales, estos son múltiples, paralelos y sincrónicos. La velocidad con que la gente puede comprender el discurso más simple, a menudo se toma de la experiencia de someter a un experto al texto y luego aumentar con un criterio razonable el tiempo para un novel hipotético que se evaluará. Los procesos de detección de información e interpretación son actos cognitivos que varían por desconocerse la profundidad de la reflexión que hará el sujeto de prueba. Es como castigar en la prueba a las personas más complejas por tratar un desafío de manera más reflexiva.
Un intento de relativo éxito, es el método de Donders[27]. Este se basa en tres axiomas: que los procesos deben ejecutarse en secuencia; que para cualquier par de procesos adyacentes a la secuencia del primero, se inicia el segundo hasta que se complete el primer proceso; y que la velocidad de cada proceso completado es independiente con la de otro proceso completado. Estas condiciones mentales se le denominan hipótesis de procesamiento serial independiente. Pero este modelo de Donders, solo es válido cuando las tareas de desafío se completaron con éxito. No se consideran en el modelo los tiempos de retroalimentación por error de cálculos mentales, factor que es importantísimo en la resiliencia. Por tanto, un modelo humanista deberá considerar la velocidad con holguras por el efecto de errores que son identificados por el sujeto de prueba, en la búsqueda de la respuesta correcta. Por lo tanto, los diseñadores de pruebas psicométricas deberán restringir su análisis a ensayos reales de tiempo sobre sujetos similares que resuelven un desafío, y documentar estos datos para justificar los tiempos en un sentido bioético.
Por desgracia, muchos diseñadores de pruebas psicométricas no consideran factores de inteligencia que incluyen procesos cognitivos de disertación. Es claro el sesgo en el que incurren, pero además, las consecuencias de carácter de justicia, al atropellar a individuos con una formación más reflexiva y analítica, o simplemente por el hecho de venir de un sistema educativo distinto al dominante de las grandes urbes. Una solución es que cada institución realice sus pruebas experimentales con la idea de diseñar para un universo de individuos marginados del desarrollo y otro favorecido, modelos de pruebas con factores cognitivos de disertación. De tal manera que estos datos se reflejen con justicia en los tiempos de resolución de tareas de razonamiento específicas.
La relación entre la velocidad de procesamiento y la inteligencia, resulta contradictoria[28]. Temprano en el estudio moderno de las diferencias individuales en tareas de procesamiento de la información, estos estudios señalaron que es muy diferente lo psicométrico que define inteligencia, de lo que mide el procesamiento de información[29]. Debemos distinguir entre psicología cognitiva y psicología psicométrica. Suelen ser las pruebas para evaluar tareas cognitivas elementales, lentas y costosas. Aunque hay laboratorios donde están montadas bancos de pruebas controladas por ordenador, en su mayoría limitadas a un número muy pequeño de muestra. Por ejemplo, se ha encontrado correlación entre tiempos de reacción y rendimiento en tareas aritméticas[30]. Si comparamos poblaciones jóvenes y adultas, que son rápidas y otras lentas, la velocidad de proceso depende de los parámetros involucrados[31] y no son estimativos de personas mentalmente retardadas[32]. Hay un muy buen número de estudios actuales, sobre todo en jóvenes de pregrado, en que se subestima la fuerza de asociación entre las medidas de velocidad de procesamiento de información y pruebas de inteligencia[33].
Referencias
[1] Gottfredson, Linda. (2011). Intelligence and Social Inequality. 10.1002/9781405184359.ch20.
[2] Csikszentmihalyi, M. (2008). Flow: The Psychology of Optimal Experience (Harper Perennial Modern Classics) (1 ed.). Harper Perennial Modern Classics.
[3] Collins, B. (2016). The Power of Creativity (Book 1): Learning How to Build Lasting Habits, Face Your Fears and Change Your Life.
[4] Kaufman, S. B., & Kaufman, J. C. (2009). The Psychology of Creative Writing (1 ed.). Cambridge University Press.
[5] Questlove. (2018). Creative Quest. Ecco.
[6] Thaler, L. K., & Koval, R. (2015). Grit to Great: How Perseverance, Passion, and Pluck Take You from Ordinary to Extraordinary (First Edition ed.). Crown Business.
[7] William James (1907) The energies of men. The American Magazine. Recuperado de https://archive.org/stream/energiesofmen00jameuoft/energiesofmen00jameuoft_djvu.txt
[8] Bergeron, B. (2017). Chasing Excellence: A Story About Building the World’s Fittest Athletes. Lioncrest Publishing.
[9] Homer. (2006). The Odyssey (Penguin Classics) (Reissue ed.). Penguin Classics.
[10] Shakespeare, W. (2008). The Comedy of Errors: The Oxford Shakespeare The Comedy of Errors (Oxford World’s Classics) (1 ed.). Oxford University Press.
[11] TORRE E. (1977). Ideas linguisticas y literarias del doctor Huarte de San Juan (Serie Filosofia y letras) (Spanish Edition). Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla.
[12] FERGUSON B.B. (2016). Where’s The EQ?: Race And Policing Up Close. 232.
[13] BINET A. (2017). A Method of Measuring the Development of the Intelligence of Young Children (Classic Reprint). Forgotten Books.
[14] LIPPMANN W. (2013). The Classic Works of Walter Lippmann. 353.
[15] BLOCK J. & KREMEN A.M. (1996). IQ and ego-resiliency: conceptual and empirical connections and separateness. Journal of personality and social psychology 70: 349.
[16] THORNDIKE R.L. (1986). The Stanford-Binet intelligence scale: Guide for administering and scoring. Riverside Publishing Company.
[17] Sternberg, R. J., & Sternberg, K. (2016). Cognitive Psychology (MindTap Course List) (7 ed.). Wadsworth Publishing. Retrieved from https://www.amazon.com/Cognitive-Psychology-MindTap-Course-List/dp/1305644654
[18] McBride, D. M., & Cutting, J. C. (2018). Cognitive Psychology: Theory, Process, and Methodology (Second ed.). SAGE Publications, Inc. Retrieved from https://www.amazon.com/Cognitive-Psychology-Theory-Process-Methodology/dp/1506383866
[19] http://www.ceneval.edu.mx/prueba
[20] Anderson, J. R. (2014). Cognitive Psychology and Its Implications (Eighth ed.). Worth Publishers.
[21] Lansman, M., Donaldson, G., Hunt, E., & Yantis, S. (1982). Ability factors and cognitive processes. Intelligence, 6(4), 347-386. Retrieved from https://deepblue.lib.umich.edu/bitstream/handle/2027.42/23856/0000095.pdf?sequence=1&isAllowed=y
[22] Meyer, D. E., & Kieras, D. E. (1997). A computational theory of executive cognitive processes and multiple-task performance: Part 2. Accounts of psychological refractory-period phenomena. Psychological review, 104(4), 749. Retrieved from http://www.dtic.mil/get-tr-doc/pdf?AD=ADA324235
[23] Laird, J. E., Newell, A., & Rosenbloom, P. S. (1987). Soar: An architecture for general intelligence. Artificial intelligence, 33(1), 1-64. Retrieved from http://www.dtic.mil/get-tr-doc/pdf?AD=ADA205407
[24] DEHAENE S. (2014) Consciousness and the Brain: Deciphering How the Brain Codes Our Thoughts. Penguin Books.
[25] DEHAENE S. (2010) Reading in the Brain: The New Science of How We Read. Penguin Books.
[26] Jensen, A. R. (2006). Clocking the mind: Mental chronometry and individual differences. Elsevier. Retrieved from https://books.google.com/books?hl=es&lr=&id=0EBypqsH-0IC&oi=fnd&pg=PP1&dq=Jensen++A.+R.+clocking&ots=RhzdO7QjKP&sig=f3a3nUjbw_qcmCdXDltsnQmzJUY
[27] Goodwin, C. J. (2003). Psychology’s experimental foundations. Handbook of research methods in experimental psychology, 1-23. Retrieved from http://simbi.kemenag.go.id/pustaka/images/materibuku/handbook-of-research-methods-in-experimental-psychology.pdf#page=10
[28] Marañón, R. C. (2014). Psicología de las diferencias individuales. Ediciones Pirámide
[29] Hunt, E., Frost, N., & Lunneborg, C. (1973). Individual Differences in Cognition: A New Approach to Intelligence1. In Psychology of learning and motivation 7 (pp. 87-122). Elsevier.
[30] Deary, I. J., Deary, I. J., Whalley, L. J., & Starr, J. M. (2009). A Lifetime of Intelligence. Amer Psychological Assn
[31] Salthouse, T. (2010). Major Issues in Cognitive Aging (Oxford Psychology Series) (1 ed.). Oxford University Press.
[32] Salthouse, T. A. (2013). Mechanisms of Age-cognition Relations in Adulthood. Psychology Press
[33] Kaufman, A. S., & Raiford, S. E. (2016). Intelligent Testing with the WISC-V (1 ed.). Wiley.